¿Cómo incorporar la meditación a nuestra vida? - Samikannu Peter

Samikannu Peter

Especialista en desarrollo personal y espiritual

 


Existe una clásica historia oriental que dice así;

Hay cuatro clases de caballos: el caballo excelente, el buen caballo, el caballo mediocre y el mal caballo. El caballo excelente, se mueve incluso antes de que el látigo roce su lomo, solo la sombra de éste o el menor sonido del cochero es suficiente para que se mueva. El buen caballo corre al sentir  en su lomo el más leve roce del látigo. El caballo mediocre no arranca hasta que no siente el dolor, y el caballo malo, solo se mueve cuando el dolor le penetra hasta la médula de los huesos.

 

Dice el maestro zen Thich Nhat Hanh que la gente que quiere empezar a meditar prefiere ser el mejor caballo, pero que en realidad, cuando nos sentamos a meditar, no importa si somos el mejor o el peor caballo. De hecho, el peor caballo es el mejor practicante.

 

Desde la mente occidental resulta paradójico, por eso la meditación es importante, nos abre a otro aspecto de la experiencia vital mucho más real. Si soy el mejor caballo llegaré antes, pensaremos. Pero ¿quién dice que haya que llegar a ningún sitio?, ¿quién dice cuándo es “antes”?.

 

En la práctica de la meditación hallamos nuestra verdadera naturaleza y nos ayuda a movernos en concordancia con ella. Sea cual sea nuestra cualidad, nuestra riqueza o belleza, lo que es, lo que está ahí, surge.

 

Meditar es empezar con lo que soy en este momento de mi vida, en el sitio en donde estoy, aquí y ahora. Viviendo la vida con lo que nos trae. Afortunadamente, nuestra verdadera naturaleza no se parece a un determinado ideal que hayamos construido. Es simplemente lo que ahora somos y es esto con lo que podemos establecer relación, es esto lo que podemos celebrar.

 

La meditación rompe así nuestros esquemas de ambición y perfeccionismo que si bien podrían considerarse en otros ámbitos de la existencia, están alejados de los anhelos del corazón humano. La meditación nos conduce a la observación no al cambio, aunque el cambio pudiera darse naturalmente, pero no surgirá como un impulso de la voluntad. La observación conlleva un aprendizaje importante para la mente, en vez de entrar en el juicio o en la racionalización, nos adentramos en el ámbito de la aceptación, la comprensión y la compasión. Estas cualidades no se pueden forzar o provocar sino que surgirán desde nuestra sabiduría interior. Esta experiencia nos llena de confianza, nos  permite percibir que en nosotros está la fuente de la que manan.

 

Por eso, si empiezas a meditar, recuerda que no necesitas ser el caballo más veloz, solo el más consciente de lo que está sucediendo aquí y ahora. Cada momento, cada mañana, despierta y respira.